sábado, 1 de diciembre de 2007

Risueña espiral astral




A dedos e incoherentemente, sin batería y sin posibilidad de encontrar un enchufe desperté sin haber estado dormido, de una siesta de sueño negligente. Había visto a mi profesora de segundo grado convertida en una virgen hermafrodita meciéndose sobre las copas de unos sauces; mi respiración aún no se había tranquilizado. Al principio presa del miedo traté de huir de ese lugar pero las hojas del sauce me aprisionaron y me empujaron a los pies de mi profesora que calzaba unas babuchas moradas con esmeraldas verdes incrustadas. Volví a despertar, esta vez no eran esmeraldas los atuendos que portaban los pies de mi profesora, eran mis nalgas y cada una cortada a su vez en dos para atender como un lujo cada lado de cada zapato . A continuación sólo quedaba que ella juntase sus dos pies; nada más hacerlo mi cuerpo se recompuso como un animal agachado sujetando el peso de mi querida profesora erguida sobre mi lindo trasero. Alcé la mirada, y observé su cara por primera vez desde que empezó la escena; sus facciones eran duras y me ofrecía una sonrisa despreocupada, casual, pero sus ojos no engañaban; me pedía perdón. La gente contiene altas dosis de hormonas, feromonas y neuronas; en realidad somos eso y creo que tanto su olor, mi deseo y su inteligencia silbaban donde no puede llegar pájaro alguno. Estaba aterrado ante la idea de escucharla, y podía sentir cómo sería borrado si escuchaba un perdón de sus labios. Al instante, contemplé la posibilidad de convertirme en diente de ajo o cola de pescado que ella englutiese renaciendo después en horrible aliento que ahuyentara a sus pretendientes mas distinguidos. Porque no es de otro sino mía; mías son sus pestañas y también sus pómulos, y cuando ahora saca el paquete de cigarrillos del bolso y enciende uno, yo soy humo denso que brota de sus pulmones. Descubro entonces la capacidad de moverme; contemplo colores de frescos que me rodean, son señores bajos, no los había visto hasta entonces, pero ella sí; ella está riendo. De pronto mis sentidos se vuelven más vivaces, puedo sentirme cual si fuera lengua de tortuga, y mi mirada es como un roedor que se cuela por su entrepierna. Su falda se presenta como un obstáculo fácil de sortear; avanza mi mano como hechizada, hipnotizada por la voz de las cuevas que le invitan a uno a entrar, pase y vea, mire nuestras instalaciones, recién restaurado, ya ves, siéntese junto a la chimenea y pruebe nuestros licores del placer, puede pagar con VISA o Mastercard, como usted quiera, como usted guste; simplemente siéntese y observe. Desfiladeros, desfiladeros de chocolate aderezado con bacalao que me lleva a la excitación; puedo sentir que estoy a punto de correrme. Ahora, desde la oscuridad de mi bragueta, asoma el ojo de un ciprés que se estira y vuela hasta los cielos llevándose por delante a mi querida mientras sus gritos condenan la acción mortal de mi erección astral.

Fin.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta este sueño y sueño con tener un sueño como este. Estos párrafos que liberan me despiertan un poquito de rabia, que nunca viene mal . enhorabuena